¿Fin del petróleo?
¿Cuánto petróleo queda realmente? ¿Para cuántos años? ¿Por qué los datos sobre la producción se mantienen en secreto? Los países industrializados y emergentes cada vez están más sedientos de energía, mientras los pozos se vacían día tras día. GEO se adentra en la candente actualidad del petróleo y esboza cómo será el mundo de la “era postpetróleo“, un escenario más que probable.
¿Ysi un día los aviones fueran piezas de museo, símbolos de una época en que la humanidad podía permitirse volar? ¿Y si el precio de la gasolina subiese tanto que se convirtiese en un lujo para los ricos? Esto podría ocurrir si el petróleo escaseara. Cada día, la humanidad “se bebe” más de 80 millones de barriles de crudo, 13.000 millones de litros (un barril contiene 159 litros). En dos siglos estamos agotando un recurso que la Tierra ha tardado millones de años en criar en su vientre. Las reservas de petróleo deberían ser suficientes para, al menos, 40 años, pero según ciertos científicos, podríamos toparnos con problemas cuando se haya extraído más de la mitad de las mismas. Entonces, la producción no podría satisfacer una demanda en explosión: si en los años setenta más del 50% de la humanidad vivía sin petróleo, hoy todo el planeta se desarrolla a imagen y semejanza del mundo industrializado.
¿Quedará petróleo para todos?
La alarma se dispara, también por parte de instituciones autorizadas, como la Agencia Internacional de la Energía (IEA), fundada por los países industrializados tras la primera crisis del petróleo (1973), para coordinar medidas en caso de emergencia. Colaboran los gobiernos de sus 26 miembros (todos países industrializados) para promover un sistema energético fiable, no demasiado oneroso para los consumidores y que garantice el crecimiento económico. Según la IEA, en los próximos años, los pozos de petróleo activos no bastarán, y las inversiones para descubrir nuevos yacimientos serán insuficientes. También se alzan voces tranquilizadoras: en el futuro, dicen, la producción crecerá y será capaz de satisfacer toda la demanda, también la de los países emergentes. Pero los datos oficiales de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) están cogidos con alfileres.
¿Cuándo será el agotamiento del petróleo?
A menudo, quien propone ideas correctas pero revolucionarias es considerado un embaucador. Eso le ocurrió en los años cincuenta a Marion King Hubbert, geólogo estadounidense de Shell. Analizando los datos sobre las reservas de petróleo de Estados Unidos, concluyó que al cabo de quince años se habría alcanzado el máximo de extracción en los 48 estados continentales, o sea, todo el país menos Hawai y Alaska. No se le tomó en serio porque, por entonces, la extracción de petróleo en aquella potencia crecía: se producían seis nuevos barriles por cada uno que se consumía. Pero Hubbert tenía razón: la producción estadounidense alcanzó su máximo en diciembre de 1970. Desde entonces, el precio se disparó y el país pasó de ser exportador a convertirse en importador íntegro. A pesar de los muchos miles de millones gastados en buscar crudo en cada rincón del país, en 1980, la parte continental de Estados Unidos producía sólo 6,9 millones de barriles al día frente a los 10,2 de 1970. Hoy la cifra ha bajado a menos de 4,5 millones. Muchos investigadores, en su mayoría geólogos de la industria petrolera, han aplicado la teoría de Hubbert a la producción mundial y han creado la Asociación para el Estudio del Cenit del petróleo (ASPO, según sus siglas en inglés).
“El cenit de la producción mundial sucederá dentro de poco o tal vez estamos ya en él: se verificará a toro pasado”, afirma Ugo Bardi, presidente de la sección italiana de ASPO. Con una incógnita. Hubbert analizó datos precisos relativos a un sistema casi cerrado (Estados Unidos continental), mientras que la información sobre la producción en la mayoría de los principales productores es secreta y el sistema mundial de producción, mucho más complejo que el de un país concreto. Las conclusiones de la ASPO podrían no ser tan precisas como las de Hubbert, pero es difícil señalar a estos investigadores como “ecopesimistas”: el cenit del petróleo será una realidad.
¿Agotamiento de los yacimientos de petróleo?
El primer elemento a favor de la hipótesis de la proximidad del cenit atañe a los descubrimientos de los yacimientos de petróleo más grandes de la historia, que se concentran en Oriente Medio (Arabia Saudí, Irak e Irán) y la ex Unión Soviética. Fueron hallados hace medio siglo aproximadamente, lo que significa que no debe de haber más yacimientos “vírgenes”, en zonas de fácil acceso, capaces de producir decenas de miles de millones de barriles. Los últimos hallazgos de cierto nivel se remontan a finales de los años cincuenta en Alaska, Siberia y el Mar del Norte.
La producción del Mar del Norte llegó a su cenit a finales de los noventa; y cuando termine esta década, Reino Unido será un importador neto. “Algunos productores han alcanzado y superado el cenit, aunque susyacimientos no estén vacíos”, afirma Bardi. El segundo elemento a favor de esta hipótesis es que el último año en que se descubrió más petróleo del que la humanidad había consumido fue a principios de los ochenta. La desproporción crece a causa de la sed de los países emergentes (China e India). El crecimiento económico alimenta la demanda en los países productores y algunos están a punto o ya se han convertido en importadores netos. El crecimiento de la demanda interna debería absorber al menos el 40% del aumento de la producción de Arabia Saudí en 2010. Pero si cada vez más cantidad de petróleo se queda donde se produce, su coste crecerá. Quien haya instalado paneles solares en su tejado o una miniturbina eólica en el jardín habrá sido previsor: las energías del Sol y el viento no están sujetas a la teoría del cenit de Hubbert.

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