ANÁLISIS DE ARGUMENTOS A FAVOR DEL MAL LLAMADO "MATRIMONIO" HOMOSEXUAL - PARTE II

FALSA JUSTIFICACIÓN DE LA ADOPCIÓN

Otro argumento que utilizan los activistas homosexuales con el tema de la adopción de menores es que los homosexuales se desarrollan a partir de familias de heterosexuales.

Nadie niega esta afirmación, aunque de modo parcial, ya que no es que sólo se necesitan un padre y una madre como figuras estáticas, sino que es preciso que ellos sean funcionales, que cada uno ejerza su papel de padre y madre. La homosexualidad suele desarrollarse cuando la pareja de heterosexuales no logra brindar a su hijo una figura de hombre y mujer para el correcto desarrollo de su personalidad. Entonces, para que la afirmación sea verdadera, la frase debería ser "Los homosexuales se desarrollan a partir de una pareja de padres heterosexuales disfuncionales que no ejercen su papel de padre y madre.

Actualmente se entiende que la homosexualidad está condicionada por factores del entorno y que no está determinada genéticamente (3). Coincidiendo con este postulado, varios estudios indican que los niños criados por parejas de homosexuales son de 4 a 10 veces más proclives a desarrollarse como homosexuales (4), por lo cual, nuevamente, confirmamos que el entorno es un factor de elevada importancia en el desarrollo psicosexual.

En ocasiones se difunde que según algunos estudios, los niños criados por parejas de homosexuales no presentan diferencias significativas con respecto a sus contrapartes criados por heterosexuales. Pero nótese que incluso la frase ‘no presentan diferencias significativas' nos está indicando que existe algo diferente, aunque aparentemente ‘poco significativo' ¿Pero qué es ‘poco significativo'? Lo que para algunos puede ser trivial, para otros puede ser contundente y significativo. Esto, nuevamente parece ser una valoración subjetiva y por tanto cuestionable. Estamos frente a una frase engañosa.

Sin embargo, objetivamente, se sabe que estos estudios carecen de rigor científico porque no son longitudinales (no estudian al sujeto a lo largo del tiempo. Lo hacen con niños, los cuales por su edad no tienen definida su personalidad), son poco representativos (toman muestras muy pequeñas) y no aleatorios (las muestras son tomadas de modo selectivo, por ejemplo se estudian niños criados por los propios activistas homosexuales).

La expresión ‘los niños sólo necesitan amor' es otro caballito de batalla de quienes defienden la adopción de menores por parte de homosexuales. Nuevamente, estamos ante otra frase incompleta. Lo correcto sería decir que ‘los niños sólo necesitan amor diferenciado de padre y madre', ya que si tomamos como verdadera la primera expresión, estaríamos poniendo al mismo nivel al ser humano y a los animales inferiores, los cuales no necesitan amor diferenciado para su crecimiento.

NO ENCAJAN EN EL CONCEPTO DE "MINORÍA"

La noción de que los homosexuales son una minoría es a veces cuestionable. Los homosexuales no cumplen con los tres criterios que caracterizan a los grupos minoritarios a quienes se les ha otorgado protección legal especial. Estos criterios son:

-Privación económica
Como grupo, los homosexuales son uno de los mejor posicionados económicamente. Distintos estudios muestran que obtienen ingresos iguales o mayores que el resto de la sociedad.

-Debilidad política
Se conocen decenas de homosexuales que ocupan cargos políticos de elevado nivel.

-Características inmodificables
Los grupos minoritarios comparten características inmutables, no conductuales, como son la raza, la discapacidad o el origen nativo. Los homosexuales son el primer grupo en reclamar el status de minoría debido a su comportamiento. No existe ningún estudio científico que demuestre que la homosexualidad es un fenómeno biológico. Más que una minoría, los homosexuales estarían mejor ubicados dentro de un grupo de interés especial, por lo cual no es justo que se les otorguen derechos específicos como a las minorías reales.

Tampoco es equiparable la situación de discriminación y estigmatización que sufren los homosexuales como la que han sufrido otros grupos sociales. Para ser más claros, citemos el ejemplo de los individuos de piel negra de los Estados Unidos, que sí cumplen con los tres criterios enunciados anteriormente y que no podían siquiera trabajar dignamente y ganar un salario digno. Eran esclavos de los blancos. Mucho menos tenían derecho a votar y a participar activamente en la sociedad.

DISCRIMINACIONES JUSTAS E INJUSTAS

Cabe aclarar que, simplemente, hay discriminaciones justas e injustas. Un niño de seis años, no se puede casar, no puede conducir un automóvil ni ser admitido en la Universidad. Un inglés no puede votar en las elecciones argentinas, a menos que esté nacionalizado. Un epiléptico no puede graduarse como piloto aeronáutico, y una persona corta de vista difícilmente sería aceptada en un concurso de tiro al blanco. Un analfabeto jamás será contratado como ‘corrector' en un diario. Y nada de ello constituye una discriminación injusta: son discriminaciones justas, pues justicia no es ‘dar a todos por igual', sino ‘dar a cada uno lo suyo'. De lo que se deduce que no es lo mismo trato igualitario que trato justo. Por eso, el hecho de que un homosexual no debe ser discriminado, no radica en su condición de homosexual, sino en su condición de persona.

La vieja balanza de la justicia se desequilibra cada vez que se pretende ‘agregar' a los derechos inherentes a la naturaleza humana, ‘derechos' inventados, meramente positivos y sin fundamento en la realidad.

TRES GRUPOS DISTINTOS DE HOMOSEXUALES

Finalmente, existe una profunda división tripartita en la comunidad gay. La primera es la de aquellas personas que sienten atracciones hacia personas del mismo sexo pero rechazan esa orientación y sufren por ello (homosexualidad egodistónica).

En segundo lugar, existe otro grupo de homosexuales que han decidido vivir un estilo de vida homosexual y lo hacen sin considerar que ello les confiere privilegios (Sra. Rito, cofundadora de la C.H.A y Carlos Perciavale).

En último lugar tenemos el tercer y último grupo, ínfimo, de homosexuales. Éste es el activista gay y es el que hace de su elección sexual una bandería política.

Nótese la palabra ínfimo. Esto es así ya que siendo de antemano un grupo social que ronda como media el 2% de la población mundial (5), sólo una pequeña parte de este 2% pertenece al tercer grupo de homosexuales activistas.

Cuando los políticos en su discurso admiten que la legalización de las uniones homosexuales tiene como fin la inclusión de este grupo social en democracia, estarán entonces refiriéndose a esta tercera subdivisión, ya que aquellos homosexuales que sufren por su condición de homosexual se sienten fuertemente damnificados e incluso discriminados por estos hechos.

El político que se declara a favor de la legalización de las uniones homosexuales debería reformular su discurso, ya que no está hablando en representación de todos los homosexuales, sino de la tercera subdivisión que acabamos de mencionar.

No hace falta ser muy avezado para darse cuenta de esta realidad. Examínese por un momento cuáles son los gestores principales del reclamo por el matrimonio homosexual y se verá que siempre son los mismos. Siempre son los presidentes o secretarios de asociaciones en pos de los derechos civiles de la comunidad LGBT u otros vinculados con estas asociaciones.

CONCLUSIÓN

No permitir el matrimonio entre dos personas de igual sexo no resulta ser homofóbico, ni discriminatorio, ni retrógrado, ni implica violar derechos humanos. Los argumentos esgrimidos a favor tienen una base completamente subjetiva y poco racional. Para ello se utilizan frases y palabras sensibilizantes y confusas que engañan al político y al público común, y se contradicen con la lógica y el sentido común

 Autor: Sergio Ciotti, colaborador sobre temas de vida y familia de "Valores para mi país" de la diputada Cynthia Hotton en Argentina