Una de las mayores amenazas para la integridad de los vehículos que transitan por nuestras rutas y autopistas es la presencia de animales que deambulan por ellas, sueltos y sin control alguno. Se trata de una irregularidad reiterada que asume aun proporciones más considerables cuando se repara en la gran cantidad de muertes y graves incapacidades que provocan los accidentes de tránsito. La subsistencia de esta clase de inconvenientes está reñida, por supuesto, hasta con las nociones más elementales de la educación vial.

Esta nota intenta reflejar -una vez más- los peligros que representan los animales en las rutas sanjuaninas. En este caso nos referimos al paraje "El Encon". Este lugar se caracteriza por ser altamente agreste, desértico y muy caluroso. Es muy común ver animales como cabras, chivos, bacas, caballos pastando al costado de la ruta. Munchas son las victimas que se ha cobrado esta y otras rutas con el tema de los animales "sin sus dueños a la vista".

En este caso se encontraban más de 12 caballos en el medio de la ruta. Al momento de sacar las fotos un grupo partió hacia un costado y el otro hacia el costado opuesto.

Durante los últimos años se ha venido discutiendo a quiénes les cabe la responsabilidad por los daños causados por esas irrupciones. Hasta el momento, salvo excepciones, se aplicaba exclusivamente el Código Civil, que considera responsable al propietario del animal, propiedad que presuntamente surgiría de su marca o de otras pruebas. El sistema probó ser ineficaz, pues dicho propietario no siempre coincidía con el titular de la marca y las más de las veces el dueño era imposible de ubicar, sin contar los numerosos animales sin marca ni dueño identificable. De todas maneras, la responsabilidad del propietario subsiste en forma complementaria.