Después de las conclusiones a las que llegaron algunos pensadores, podemos empezar a ver que la vida no nos da sorpresas, simplemente es que no sabemos entender la energía que nos circunda.

Dos latiguillos se han puesto de moda para dar respuesta a lo inexplicable:

"Todo tiene que ver con todo" y "No hay nada casual".

 La razón son las conclusiones a las que llegaron algunos pensadores acerca de por qué ocurren ciertas circunstancias hasta no hace mucho ligadas al azar. Según la Teoría del Caos, desarrollada a principios de los '60 por el meteorólogo Edward Lorenz, una gota es capaz de desbordar un océano o el aleteo de una mariposa en Brasil desencadenar un tornado en Japón. A semejante conclusión arribó tratando de predecir el clima mediante fórmulas matemáticas, cuando notó que haciendo pequeñísimos cambios en datos como el tiempo y la humedad, alcanzaba resultados absolutamente diferentes. Simplemente porque todas las variables meteorológicas están relacionada.

    IGUAL QUE INTERNET

Para la física cuántica y las ancestrales filosofías orientales como el budismo, lo que denominamos realidad es solamente una realidad virtual. Mientras tanto, para Jung, también es una suma de conciencias de las personas que viven y han vivido sobre la tierra desde el principio de los tiempos, una especie de red como internet, a la que denominó INCONSCIENTE COLECTIVO.

¿Cómo funciona?: un simple pensamiento efectuado de manera adecuada, con la intensidad y tiempo suficientes, puede cambiar la realidad, materializar lo que no existe y alterar nuestro destino.

Pero además, junto a Wolfgang Pauli y conjugando por primera vez psicología y física, JUNG consideró a las denominadas casualidades como conexiones subconscientes y fortuitas con el Inconsciente Colectivo, unidas por un sentido y que se manifiestan permanentemente en sintonía con nuestros pensamientos.

Eso no es todo: también resulta posible aprovechar la Sincronicidad en su máxima expresión, en pos de una vida mejor. Aunque, para ello, es indispensable ir deshaciéndose interiormente de determinados obstáculos netamente mentales que lo impiden -por ejemplo, creencias y prejuicios-; pero también cambiar los arquetipos que normalmente adoptamos de acuerdo a las circunstancias para transformar los resultados.

Sin embargo, justamente las casualidades permiten comenzar a dar un primer paso en ese sentido.