
Porque la confianza es uno de los pilares más importantes en una relación sana, porque es la base en la que deberíamos construir los lazos en nuestra vida.
Quizás no nos damos cuenta de que poco a poco nos comenzamos a desconfiar de las pequeñas cosas, comentarios que no nos terminan de cerrar, comenzamos a sentir que no nos cuentan todo, y esa sensación inevitablemente se convierte en la idea de que nos están ocultando cosas. En ese momento entramos en un torbellino de ideas encontradas, nos sentimos culpables por no confiar, pero por otro lado nos sentimos con derecho a desconfiar porque al fin y al cabo son ellos los que deciden "ocultarnos cosas" según nuestro punto de vista.
Así, poco a poco, un día nos damos cuenta de que todas las discusiones que se generan en nuestra pareja son en su amplia mayoría consecuencia de nuestra desconfianza. Llegamos a darnos cuenta de que aún cuando pedimos hasta el último detalle de lo que haga nuestra pareja nunca es suficiente, siempre nos parece que algo más debe estar ocultando, de que seguramente si nos cuenta donde estuvo, es porque tiene la complicidad de sus amigos para ocultar lo que nosotros creemos que en realidad ha estado haciendo a nuestras espaldas.
De esta manera, vamos ahogando nuestra relación, poniendo tanta presión en saber todo (como si eso fuera posible, o suficiente para nuestro deseo voraz de saber hasta el último detalle de lo que ha hecho el otro), inexorablemente asfixiamos cada vez más a nuestra pareja, vamos encontrando nuevas manera de desconfiar de ellos, de perseguirlos, de invadir su privacidad, y cada vez la línea donde se encuentra el límite al que no queremos llegar es más borrosa, y la cruzamos, y nos sentimos avergonzados por hacerlo pero de alguna manera este torbellino de desconfianza, de dolor, de miedo, nos empuja como una fuerza que nos arrebata los sentidos y cuando queremos darnos cuenta es demasiado tarde, ya hemos arruinado toda posibilidad de salvar la relación. Porque llega un momento en que desgastamos tanto a nuestra pareja que no hay posible vuelta atrás.
Por eso, la única manera de evitar esto, es con diálogo, con fuerza de voluntad y sobre todas las cosas con amor propio. Todos sabemos que somos más sensibles a sentirnos desconfiados cuando no nos damos cuenta de que nosotros sí valemos. Que nuestras parejas pueden y de hecho nos aman y que no debemos por qué temer que nos estén engañando cuando no hay motivos reales.
Fuente: by MAUREEN.

Escribe un comentario