Conceder demasiada importancia a la imagen, a cómo nos verán los demás, quebranta la autoestima y propicia miedos e inseguridad, además de incidir (muy negativamente) en la pérdida de referencias sobre uno mismo.
A todos nos aísla del mundo, puesto que tan sólo permitimos que se nos conozca desde una perspectiva, la única que proyectamos hacia los demás cuando nos relacionamos.
Muchas parejas, tras convivir durante décadas, descubren que no se conocen en lo mínimo, o en lo íntimo, aunque sepan al dedillo las manías y costumbres malas del otro.
Para proyectar nuestro verdadero ego, tenemos que conocernos. Lo que no es fácil, porque requiere la introspección y formular preguntas, a veces complicadas, a las que hay que responder sinceramente.
Atendernos, evaluarnos y apreciarnos, es el punto de partida para relacionarnos con los demás.
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1 comentario
TERESA santomil gonzalez 21 ago 2011 | 11:27 AM
Si uno esta seguro de si mismo poco o nada le importara el como los
demas le vean.
Cuando la personalidad del individuo es fuerte y plena, cuando se conoce
asi mismo tras analizarse en profundidad tiene claras muchas cosas,
y va por la vida pisando sobre seguro con valores ecticos y el mejor
proceder del que es capaz, con poderio y dominio de la situacion ( descartado
el Ego ) no lo necesita..
Una persona asi, pasa olimpicamente de si le miran o dejan de mirar
de si dicen o dejan de decir... su mente siempre esta en cosas mucho mas
importantes.
Abrazos
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