SE VE EN TODOS LADOS, Y NO PODEMOS PRETENDER QUE EL ESTADO TENGA MODOS DE GESTIÓN DIFERENTES AL NUESTRO.
LOS ELEGIMOS PORQUE SE COMPORTAN COMO NOSOTROS.

| 25, feb
SE VE EN TODOS LADOS, Y NO PODEMOS PRETENDER QUE EL ESTADO TENGA MODOS DE GESTIÓN DIFERENTES AL NUESTRO.
LOS ELEGIMOS PORQUE SE COMPORTAN COMO NOSOTROS.

| 23, ene
LA PALABRA
La palabra tiene poder de vida y de muerte.
Una voz de aliento a alguien que se siente desanimado puede ayudarle a terminar el día, mientras que una palabra negativa puede acabar por destruirlo.
Cualquiera puede decir palabras que roben a los demás el espíritu que les permite seguir la lucha en medio de tiempos difíciles. Tengamos cuidado con lo que decimos, pero sobre todo con lo que escuchamos.
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Mientras oraba antes de acostarse, un niño pidió con devoción:
"Señor, esta noche te pido algo especial:
conviérteme en un televisor.
Quisiera ocupar su lugar.
Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa.
Es decir, tener un cuarto especial para mí y reunir a todos los miembros de la familia a mí alrededor.
"Ser tomado en serio cuando hablo.
Convertirme en el centro de atención y ser aquel al que todos quieren escuchar sin interrumpirlo ni cuestionarlo.
Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona.
!--[if>!--[if>!--[if>!--[if>![endif]-->![endif]-->![endif]-->![endif]-->| 12, ene
1.- Tomarse un tiempo prudente para estar en soledad. Esto ayudará a que se pueda reflexionar con tiempo y calma sobre lo que está ocurriendo y poder tomar una decisión con tranquilidad.
2.- Hablar con claridad. Muchas de las preocupaciones que se acumulan se deben a no poder enfrentar los problemas con la persona que también está involucrada.
Siempre es mejor atacar los inconvenientes de frente y no invertir tiempo en pensamientos innecesarios y que no llevan a nada.

3.- Manejar el enojo de una manera positiva. Es conveniente poder tener una actitud proactiva y madura al respecto.
Es fundamental no dejarse llevar por los arrebatos y poder utilizarlos a favor y no en contra. Cada vez que se avecine la ira, hay que poder hacer el ejercicio de alejarse y ver la situación de una perspectiva diferente.
4.- El ejercicio físico es de fundamental importancia para los casos de mucho estrés y sofoco interno.
Hacer algún deporte que ayude a quemar energía y libere la adrenalina acumulada hará mucho bien y será de gran ayuda. El alivio es muy grande. Es recomendable poder tener una rutina al respecto.
5.- No canalizar en otras personas los propios errores. Es bastante habitual culpar a terceras personas sobre algo que se está haciendo de modo inadecuado. Desahogarse está bien, pero no con gente que nada tiene que ver al respecto.
6.- La paciencia es fundamental. Los cambios de actitud llevan mucho tiempo ya que las transformaciones profundas no son fáciles de ejecutar y para hacerse a conciencia y verdaderas deben ser radicales.
7.- Tener a alguien de confianza para poder hablar. El poder contar con alguien que sepa escuchar es imprescindible para aliviar la propia carga. A veces con un amigo o familiar alcanza. Para los casos más graves, la ayuda profesional puede ser la mejor de las soluciones.
8.- Saber distraer la cabeza. El poder distanciarse de los problemas al menos por unos momentos es saludable para mantener un equilibrio.
El llevar adelante algún hobby como la pintura o la música son opciones que pueden funcionar muy bien para tener un comportamiento más relajado.
9.- Darse permiso para disfrutar de los buenos momentos. El buen humor y sobre todo el sonreír más a menudo ayudan a sobrellevar mejor los inconvenientes.
Es importante permitirse el ser un poco feliz más allá de los conflictos ya que la única manera de poder resolverlos es a través de una actitud positiva.
Encontrar la manera para liberarse de la asfixia que se sienta internamente es importante para vivir de modo más saludable. Canalizar los problemas de forma pacífica es la mejor manera de lograr resultados positivos y que sean para beneficio propio.
¿Cuántas veces mira a un lado y a otro de la calle antes de abrir la reja que separa su casa del mundo? ¿Reemplazó el anillo que solía usar, o evita ir a lugares que frecuentaba? Es muy probable que sus hábitos hayan cambiado en los últimos tiempos, haya o no sufrido o presenciado un hecho violento. Es que la sensación de inseguridad no necesita de las estadísticas delictivas para afectar el bienestar mental de la población, al provocarle ansiedad, aislamiento, fobia social, pánico y hasta delirio de persecución.
"La inseguridad conlleva desconfianza y defensa paranoides, es decir, la necesidad de vivir permanentemente en un estado de alerta que impide distenderse un minuto por la sensación de que algo atacará. Pero como eso es muy difícil de sobrellevar, la reacción inmediata es negarlo y decir que a uno no le va a pasar, ya que es imposible circular sin defensa en una situación general de riesgo", dijo la doctora Lía Ricón, profesora de Salud Mental de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Favaloro.
Inconscientemente, en el camino la población va dejando su felicidad, su capacidad creativa, su interacción social y su productividad. "Hay una especie de acostumbramiento y resignación: la realidad es así y tengo que vivirla de esa manera -agregó Ricón-. Lo más grave es que en el mediano y largo plazo aparecen los sentimientos de depresión y desgano."
Según el Instituto Latinoamericano de Seguridad Pública (Inlasep), la sensación de inseguridad en nuestro país reapareció con fuerza en el invierno de 2006. Ese año, el sondeo local del Centro de Estudios para la Convergencia Ciudadana halló que el 89% sentía temor de ser víctima de un delito, contra el 77% en 2005.
Un estudio del Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad de México (Icesi) demostró que por cada persona que sufre un delito, 25 creen que van a ser víctimas de la inseguridad y dejan de hacer sus actividades habituales.
"El problema es cuál es el límite tolerable antes de que la población o parte de ella quede inmersa en una cultura de la violencia y comience a considerar lo patológico como normal", sostuvo el doctor Ricardo Petrissans, presidente del Inlasep.
Según el Icesi, la sensación de inseguridad no se contrarresta negándola, sino mediante la lucha contra el delito y el miedo que genera.
En el último número del Boletín de la Organización Mundial de la Salud, un artículo confirma la importancia sanitaria de convivir con la tan denostada sensación de inseguridad. "La seguridad es una condición previa de la salud y la inseguridad es mala para ella -escribe el doctor Robin Coupland, consejero del Comité Internacional de la Cruz Roja-. Nuestra seguridad y la inseguridad de los demás son cuestiones que despiertan mucho interés porque están relacionadas con nuestro propio bienestar físico, mental y social."
Para que la sensación de inseguridad aparezca, debe existir miedo de enfrentar un peligro imposible de prever y percibirse desprotegido ante delitos más violentos. "La ansiedad persistente genera una angustia que, no tratada, se puede convertir en angustia pánica, lo que amenaza con desintegrar al yo que nos permite interactuar con los otros. El descreimiento en las instituciones, como la justicia, la educación o la salud pública, refuerzan esa sensación de inseguridad", dijo el psicólogo Sergio Sáliche, director de la Red Asistencial de Buenos Aires (Redba).
En su guardia telefónica de orientación gratuita (011 4382-2280 o 4382-4724), la Redba recibe consultas sobre fobias o ataques de pánico originados en esa percepción de inseguridad. "El pánico genera una invasión de sensaciones displacenteras que se apodera del cuerpo y provoca una tormenta psicofisiológica que oculta una situación de desamparo, ya que no hay forma de protegerse de lo desconocido y el otro no puede ayudar", agregó.
Para quien sufre un ataque de pánico, no existe ningún lugar que le dé seguridad. "Sentirse desprotegido -dijo Sáliche- hace crecer la angustia a niveles insoportables, lo que gesta el presentimiento de que algo catastrófico va a suceder, pero que no se puede ubicar en tiempo ni en espacio."
Para reducir ese estado de alerta permanente y recuperar algo de tranquilidad, Ricón recomienda tomar conciencia de la situación para no seguir perdiendo energía inútilmente: "Si está dentro de una casa o un ambiente protegido, hay que detener el estado de alerta, tratar de relajarse e intentar disfrutar del entorno". .
| 18, dic
La paranoia tiene un estigma bastante negativo en nuestro entorno cultural, inmediatamente, al nombrársele, se piensa en fantasía, ansiedad, miedo, inhibición y en una imaginación oscura, equivocada y autorreferencial. Pero regularmente los paranoicos, viendo tramas en todos lados, conspiraciones, ataques, aciertan en la mayoría de los casos, son más sensibles que los demás para ver las relaciones perversas que existen en el entorno sin que nadie se de cuenta.
| 5, dic
Por Rudy
Decíamos ayer: (Hoy sátira hoy, de 15/diciembre/2001)
Este suplemento no es el de esta semana, es el de la semana pasada que se quedó en el banco esperando que le toque el turno de abrir una caja de ahorro en patacones truchos, o en letras del alfabeto arameo antiguo, lecops o lecags, lo que sea, con tal de retirar nuestros humildes 250 pesos semanales correspondientes.
Este suplemento está dedicado a usted, lector, que tampoco pudo salir todavía, ni del banco ni de su asombro; que se le cayó el sistema, en la cabeza, que está gestionando tarjetas que nunca se imaginó que pudieran existir, que está alucinando maneras estrafalarias de recuperar un dinero que ya era suyo. ¡Ni se imagina lo que significa, en estos días, tratar de tener el dinero que uno todavía no tenía, me estoy refiriendo a ese que se ganaba, por ejemplo, trabajando, en los tiempos en los que nuestros abuelos vinieron al país con una mano atrás y otra adelante, manos que por suerte pudieron ingresar al país sin que nadie los obligue a dejar una partecita en la aduana.
Está dedicado a usted, que tiene su sueldo congelado, para no hablar de su sonrisa, o que tiene sus ahorros, aquellos que supo acumular a lo largo de toda su vida, en manos de un banquero, o de un ministro, o de alguien que usted ni sabe quién es, a quien usted le estará eternamente agradecido, si, al cabo de un tiempo, se dignan devolverle aquello que ya era suyo, luego de haberlo usado (y hecho negocios con ello).
Está dedicado a usted, que les ha declarado su amor a cuatro cajeros automáticos, mas no ha sido correspondido; que ha tratado de cobrar su jubilación en dólares, australes o maravedíes, que está planificando, junto a sus seres queridos, maneras de recuperar (o de perder lo menos que pueda) aquello que ya tenía. A usted que va a poner en el arbolito 150 certificados de apertura de cajas de ahorro.
Y también a usted, sacrificado empleado bancario devenido psiquiatra sin diploma, que debe escuchar, hoy más que nunca, los dramas que antes les contábamos a nuestros psicoanalistas, luego a los taxistas, y ahora, que la plata no alcanza ni para el taxi, a usted, preso en su escritorio, que además tiene también sus propios problemas, pero los deja para después del horario bancario.
Para todos ustedes, o sea, todos nosotros.
Hasta la semana que viene, lector.
Decimos hoy
Este suplemento está dedicado a usted, lector, que tiene memoria y se acuerda de lo que fueron aquellos tiempos, y no los quiere repetir. A usted, que llevado por los avatares se fue a vivir a Grecia o a Italia, y está en medio de un "déja vu" más digno de Matrix que de la realidad real. A usted, que se preocupa por el futuro (lo cual está muy bien), pero puede hacerlo porque su presente es más soportable aunque no sea, aunque esté lejos, el ideal que todos tenemos derecho a soñar. A usted, que pudo recuperarse de aquello, y a usted, que no pudo. A vos, que eras chico, y te lo contaron. A vos, que no podés entender que haya gente dispuesta a repetir "la receta" sin darse cuenta de que es "una receta para que nadie coma". A vos. A mí.
Recordamos los tiempos del corralito, y pensamos que ya estamos grandes, como para salir del corralito para siempre.
sanjuanino
En:
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corralito dolarizado, corrupcion k